Cuento de Marzo

La gente no lo sabe, pero durante 2.500 millones nadie moría. Cuando la vida surgió en la tierra, las células se multiplicaban sin más complicaciones, indiferentes, eternas. Mas tarde, aparecieron otras células llamadas sexuales, protegidas dentro de un cuerpo que, una vez unidas aquellas, dejaba de ser necesario. Y así fue como surgió la muerte, que es, por tanto, consecuencia del sexo, y del amor, y si dejásemos de amar seríamos eternos. Sin embargo, aunque lo que decía era tan cierto como el sol, apenas se le entendía entre besos, gemidos, sudores, jadeos y tantos mordiscos de un amor a bocajarro que los mató, felices, como a todo lo demás.   Arturo Abad

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