Cómo evitar el abuso del “Que”

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Me gustaría que leyeras con atención la siguiente frase:

Sara, que estaba caminando por la plaza que recorrió ayer, vio que la casa que se levantaba al final de la calle era la que le habían dicho que se vendía a buen precio.

Duele ¿Verdad? Una frase puede ser correcta gramaticalmente y al mismo tiempo taladrar la corteza cerebral de cualquier lector con un mínimo de gusto. Hay demasiados “que”, hasta el punto que incomoda la lectura. ¿Cómo evitarlo?

Tres formas sencillas de sustituir el qué:

  1. Por un sustantivo, a menudo seguido de un complemento:

En la frase “Una mujer, que estudiaba arquitectura, entró al banco para pedir un crédito”,
podemos escribir “Una mujer, estudiante de arquitectura, entró al banco para pedir un crédito”

  1. Por un adjetivo, seguido o no de un complemento.

El ejemplo “Un individuo, que no portaba una gran belleza, apareció con un cuchillo”.
Puede sustituirse por “Un individuo, feo a rabiar, apareció con un cuchillo”.

  1. Por una preposición o por una preposición con complemento.

“La hierba que hay en el parque”, puede cambiarse por “La hierba del parque”.
“Un alimento que pueden tomar los celíacos” por “Un alimento apto para celíacos”.

Parece una tontería, pero el texto gana elegancia y fluidez. Vamos a tratar de simplificar la frase del principio aplicando estas tres reglas.

Caminando por la plaza de ayer, Sara se percató de la casa al final de la calle, la misma que, según le habían contado, se vendía a buen precio. 

Hemos reducido de seis a un solo “que” y nadie ha sufrido daños, al menos que sepamos.  Por supuesto, no es obligatorio aplicar estas indicaciones, pero pueden resultar útiles para otorgar sencillez a nuestros textos.

Nos vemos en la próxima.

Arturo Abad

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